Frente al mar, al límite norte de Barcelona, se alzan las Tres Chimeneas de Sant Adrià del Besòs, un vestigio del pasado industrial que hoy se transforma en símbolo de renovación urbana. Lo que fue una de las centrales térmicas más contaminantes de Cataluña, se proyecta ahora como núcleo de cultura, innovación, tecnología y vivienda, catalizando la revalorización del barrio y mejorando su proyección metropolitana.
El pasado:
Construidas entre 1971 y 1976, las chimeneas formaron parte de la central térmica de Fecsa-Endesa. Su actividad, que se extendió hasta 2011, provocó durante décadas fuertes impactos medioambientales en la zona: contaminación atmosférica, hollín constante y vertidos al mar que marcaron la memoria colectiva de los vecinos. Sin embargo, tras su cierre, y ante la amenaza de derribo, Sant Adrià se movilizó. La ciudadanía defendió su conservación, logrando que se reconocieran como Bien Cultural de Interés Local. Desde entonces, las chimeneas pasaron de ser símbolo de polución a emblema urbano, y su potencial como espacio transformador empezó a tomar forma.
El presente:
En los últimos años, las chimeneas han comenzado a abrirse a la ciudadanía. En 2024, la bienal Manifesta 15 permitió por primera vez entrar a la imponente sala de turbinas, con una exposición artística que atrajo a miles de visitantes. Desde entonces, su entorno se ha convertido en escenario de “Cinema a la Fresca” , proyecciones al aire libre que refuerzan el uso cultural temporal del espacio. Estas actividades no solo dinamizan el barrio, sino que lo conectan con la cultura contemporánea y el turismo metropolitano. A través de estos eventos, la comunidad se reapropia del espacio, mientras las instituciones preparan el salto estructural definitivo.
El futuro:
La gran apuesta para el futuro es la creación del Catalunya Media City, un polo audiovisual, tecnológico y formativo que se instalará en el conjunto de las chimeneas. Este hub contará con estudios de grabación, laboratorios digitales, espacios formativos y culturales, integrados en una rehabilitación arquitectónica de más de 35.000 m².
Junto a ello, se proyecta un nuevo barrio de 32 hectáreas con 1.783 viviendas (el 40 % protegidas), un gran parque urbano, equipamientos públicos y la llegada de empresas como Inditex, que trasladará oficinas al entorno, generando empleo y tejido económico.
Revalorización inmobiliaria y mejora de la calidad de vida. Este proceso de transformación ya se traduce en datos concretos: El precio medio de la vivienda en Sant Adrià ha subido un 22 % en solo un año (junio 2024 a junio 2025), situándose en torno a los 2.826 €/m². El alquiler también ha subido un 14,7 % interanual, con mayor demanda de jóvenes profesionales, inversores y familias atraídas por el nuevo perfil del barrio. La presión inversora se ha incrementado, con expectativas de consolidar la zona como uno de los nuevos núcleos residenciales en litoral metropolitano. La combinación entre vivienda asequible, espacio verde y empleo digital genera un modelo de barrio mixto, sostenible y conectado. La regeneración urbana no sólo revaloriza inmuebles y dinamiza la economía local, sino que eleva la calidad de vida de los residentes actuales, con mejores servicios, más espacio público y un horizonte de futuro compartido.
Un nuevo ciclo para Sant Adrià…
Las Tres Chimeneas ya no representan el pasado que la ciudad quería olvidar, sino el futuro que una comunidad ha decidido construir. De la protesta vecinal a la innovación cultural y tecnológica, el proyecto redefine Sant Adrià del Besòs como un barrio de oportunidad, creatividad y cohesión. En este nuevo ciclo, el patrimonio industrial se convierte en motor de progreso, y Sant Adrià en un ejemplo de cómo un símbolo olvidado puede encender el desarrollo de toda una ciudad.



